La inteligencia artificial, ¿Vivimos el futuro hoy?

Al hablar sobre Inteligencia Artificial (AI), pensamos en el futuro, en la literatura de Isaac Asimov o las películas de ciencia ficción, pues siempre hemos pensado en los autómatas como una solución a los conflictos y errores de la humanidad. Pero, como su nombre lo indica, eso es ficción. El futuro ha llegado con el siglo XXI, sin embargo,  la realidad aún se encuentra lejos de aquella estética de las películas.

Podemos definir a la inteligencia artificial como la capacidad de un programa o una serie de sistemas programados para tomar decisiones por sí mismos basados en cálculos y análisis de resultados probables.

Aunque el tema se ha indagado desde los griegos, tuvieron que pasar miles de años para poder desarrollar algoritmos y soluciones que en un inicio resolvían juegos como el ajedrez o las damas chinas. Hoy vivimos la unión armoniosa de soluciones de conectividad como la 5G, los satélites de órbita baja u órbita media, más los dispositivos móviles, el IOT (Internet of Things), y los sistemas de administración y de análisis de información. Nuestros teléfonos, automóviles, televisiones, incluso nuestros refrigeradores, relojes inteligentes, hasta los marcapasos pueden estar conectados a internet.

Toda la información que generamos se vuelve de utilidad para los sistemas de inteligencia artificial, que se clasifican en 4 tipos: los primeros, en sistemas que actúan como un ser humano; los segundos en sistemas que piensan como un ser humano; los que razonan imitando el pensamiento del ser humano o un procesamiento lógico, y los sistemas que operan de manera racional.

Si los analizamos, hay manera de enseñarles para que generen cada vez una mejor respuesta, o que ayuden a analizar datos de mejor manera. Por ejemplo, una de las aplicaciones más evolucionadas son las de salud.  Médicos en todo el mundo generan cientos de miles de reportes a diario que se comparten en plataformas y sistemas de administración, tanto farmacéuticos como analistas o científicos que buscan soluciones para distintas enfermedades. Hoy, los sistemas de administración de datos permiten analizar 28 millones de expedientes por minuto, y hacer correlaciones de resultados con una u otra medicina para atender una u otra enfermedad.

Pero, la AI tiene un estigma: ¿los robots nos quitarán nuestros trabajos? En la mayoría de los casos, lo que se «perdería» sería la mano de obra en procesos que involucran demasiada gente. En contraparte, se requiere mano de obra cada vez más calificada y capacitada para administrar información, telecomunicaciones, etc.

Es importante reconocer el avance de herramientas como Google Maps que se «alimenta» a través de nuestro teléfono, con nuestra posición global, la velocidad a la que viajamos y hacia dónde nos dirigimos. A cambio, la aplicación procesa algoritmos y los compara con los otros datos que proveen los demás usuarios para así, darnos las mejores rutas, mejorando los tiempos para desplazarnos de un lugar a otro; incluso, nos indica dónde hay bloqueos viales.

El progreso es imparable y definitivamente hemos desarrollado una simbiosis con los sistemas de inteligencia artificial, de manera que debemos y es nuestra responsabilidad estar muy enterados de los avances tecnológicos que están a nuestro alcance para así, poder solucionar problemas que hemos tenido a través de la historia de la humanidad y tener un futuro mejor.

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