La 4G fue un gran paso; la 5G, un salto enorme para la conectividad.

La velocidad de conexión que hoy disfrutamos en nuestros celulares y otros dispositivos de navegación está dando el salto más grande desde el desarrollo de la conectividad móvil. La 5G o 5a Generación permitirá la descarga inmediata de paquetes de información que hoy tardan varios minutos. El avance no sólo se reflejará en nuestros smartphones, también en equipos conectados mediante IoT (Internet of Things) que facilitarán el desarrollo de la industria, la medicina, la comunicación, y mucho más. ¿Estamos listos para vivir el futuro hoy?

A algunos de nosotros nos ha tocado vivir la evolución de la comunicación y el internet. En los 80s, aunque significaba cortar para siempre con los cables y poder llevarla a cualquier parte, la telefonía celular solo nos permitía hacer llamadas de un teléfono a otro. En los 90s, ya podíamos enviar mensajes de texto —todos recordamos aquellos primeros emoticons 😉 hechos con signos de puntuación—. Entrados los 2000, ya en la tercera generación de la conectividad (3G), pudimos enviar y recibir correos electrónicos y navegar algunos sitios de internet básicos. La 4G que vivimos hoy, ha dado lugar al desarrollo de los smartphones, con ellos a las aplicaciones (apps), la navegación GPS, los sitios web responsivos que se adaptan a computadoras y pantallas móviles y las videollamadas.

En nuestro podcast Fusión Satelital abordamos este tema porque, junto con el Internet de las Cosas (IoT), fue uno de los más solicitados por nuestra audiencia. Y no es para menos, los alcances de 5G son impresionantes y promete revolucionar nuestras vidas de una manera radical. Un ejemplo: con 4G nos lleva de 5 a 10 minutos bajar un video de 2 horas. Con 5G lo bajaremos en 15 segundos.

Como sucedió con la radio, que con la Amplitud Modulada se llegaba a miles de kilómetros de distancia con poca calidad de audio; y luego con la Frecuencia Modulada se aumentaba considerablemente la calidad, pero se reducía drásticamente el alcance, la 5G necesita de más radiobases, antenas y satélites para establecer conexiones más sólidas, porque su amplitud de onda es limitada, pero su calidad es miles de veces superior.

Hoy nos conectamos a 66 Hz o Hercios o Hertz. Con la 5G se alcanza una velocidad de conexión de 300 GHz o Gigahercios o Gigahertz, un crecimiento que revoluciona la comunicación en muchos aspectos que implican no solo llamadas y mensajes, sino la posibilidad de que más dispositivos se intercomuniquen y creen una red de información utilísima para el desarrollo tecnológico, comercial y social.

Pensemos en nuestros vehículos conectados entre sí y todos a su vez estableciendo conexiones con semáforos o radares carreteros para un tráfico más fluido o seguro. O dispositivos en ambulancias que compartan en tiempo real los signos vitales y condición clínica de un paciente con el hospital que tendrá todo dispuesto para atender el caso de manera inmediata a su llegada.

Las posibilidades son infinitas. Pero la 5G es aún un servicio limitado a los países con la infraestructura de antenas y dispositivos necesarios, como China o la Unión Europea. Que pronto pueda aprovecharse en el resto del mundo depende de la voluntad política para habilitar el uso de las frecuencias radiofónicas necesarias y la instalación de antenas suficientes para su cobertura. ¿Lo veremos pronto en México? Sabemos que sí y en GlobalSat estamos preparándonos para ello.

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