Coronavirus COVID-19, ¿una amenaza para nuestra conectividad?

La pandemia que ha confinado en sus casas a millones de personas, las ha obligado también a estar permanentemente conectados a la red doméstica de internet haciendo excesivo uso de los datos para entretenimiento de todos los miembros de la familia o el trabajo de algunos de ellos. ¿Cuánto tiempo más resistirán nuestros servicios de internet tal exigencia?

Para los millones de personas que nos tuvimos que confinar en nuestros hogares, el paso de la oficina a la sala no ha resultado tan complicado, salvo por algunos detalles de fácil solución para nuestra comodidad. «¡Mientras haya internet…!» pensamos.

Y sí, conectados al internet en nuestra sala, con nuestra computadora del trabajo en frente, tenemos a los otros miembros de la familia conectados también cada uno con su dispositivo, unos haciendo streaming de video; otros subiendo video; otros jugando…

Multipliquemos el caso anterior por millones; porque son millones los hogares donde hoy se viven casos similares. Para las redes domésticas comunes, que la mayoría tenemos contratadas en nuestras casas o llegan a nuestros fraccionamientos y colonias, este caudal de consumo de datos no solo es atípico e inédito, sino muy difícil de sostener.

La crisis del COVID-19 ha convertido a la conectividad en un servicio de primerísima necesidad.

En Estados Unidos se ha calculado el incremento del uso de las redes domésticas en un 75%. Mientras, pensemos que en los grandes corporativos, centros de trabajo o áreas de la ciudad con más densidad comercial, donde están las redes más sólidas o los servidores instalados para miles de trabajadores al mismo tiempo, el uso es mínimo. Todos esos trabajadores están en casa ahora.

Recientemente, el estado de New York informó que los niños regresarían a las aulas en verano. Implementaron para ello las clases virtuales, para lo cual regalarán 300 mil computadoras a niños de escasos recursos. Serán miles de dispositivos conectados al internet, miles de hogares exprimiendo datos a las redes domésticas

Exigidas como se encuentran, las redes necesitan que encontremos soluciones o alternativas para distribuir mejor la carga y hacer un consumo responsable de datos.

Si el trabajo que hacemos desde casa exige de un alto consumo de datos y una red sólida, llegará un momento en que nuestra conexión no será suficiente. Debemos recurrir a una segunda conexión para dedicarla exclusivamente al trabajo y otra para el entretenimiento. En tal caso, si optamos por un proveedor distinto, es necesario revisar que el carrier también lo sea.

En situaciones como las que vivimos hoy, la conectividad satelital resulta la opción más eficaz cuando los proveedores no pueden ofrecernos otras soluciones o alternativas en nuestras zonas de residencia.

Por más remoto que sea el lugar o más saturada se encuentre una red, la conectividad satelital «brinca» las conexiones tradicionales y permite ofrecer un servicio sólido de banda ancha allí donde se necesite.

La recomendación es ser responsables con el uso de nuestras conexiones domésticas. Si debemos cambiar al uso de datos de nuestros teléfonos para mantener la conexión de una videoconferencia, hacerlo sin problema y no escatimar. Ayudemos a que nuestras redes domésticas soporten la exigencia de estos momentos y promovamos el uso razonable y medido de los datos para beneficio de todos, sobre de todo de quienes más lo necesitan, como las organizaciones de salud y seguridad.

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