Conectividad y puntos de venta: extienden beneficios a toda la población.

Cuando llegamos a una tienda, gasolinera, casino, restaurante o cualquier negocio, damos por sentado que pasen nuestros productos por el lector de códigos de barra, o que pongamos el pin de nuestra tarjeta bancaria en la terminal, que pidamos factura con nuestro número de cliente y muchas otras cosas más. La conectividad en los puntos de venta facilita las operaciones y beneficia al comercio, las instituciones y al público, incluso a los de lugares remotos.

Los sistemas de punto de venta están (o deberían estar) en muchos negocios con los que realizamos transacciones a diario de manera casi natural y automática.

Cobrar o pagar son solo dos operaciones o beneficios de los sistemas puntos de venta, porque para un negocio representa también la capacidad de administrar inventario, llevar control de ventas y precios. Y para aquellos negocios con más de una tienda o sucursal, y aquellos de cadena internacional, contar con un sistema integral que enlace a todos los puntos de venta, facilita y agiliza operaciones que serían muy lentas y costosas de llevar.

Los sistemas de punto de venta pueden ser tan complejos como el negocio lo necesite.

Imaginemos una papelería de barrio versus Office Depot. Ambos tienen sus sistemas, pero amoldados y ajustados a sus necesidades. Los primeros sólo requerirán una caja registradora y, a lo sumo, un scanner de código de barras y calculadora para identificar ticket promedio. Los segundos requieren de poderosos sistemas conectados a terminales bancarias, bodegas de inventario, oficinas contables, respaldos para muchas tiendas en un extenso territorio.

Por limitado que sea, un sistema de venta nos permite obtener información fundamental para la operación de un negocio, su rentabilidad y eficiencia. Tener acceso a sistemas de punto de venta puede marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso de un negocio.

Control en programas sociales.

En un territorio extenso, con sierras y desiertos, en México hay puntos aislados cuyo acceso a la conectividad es limitado. Allí, prácticamente ningún negocio cuenta con un sistema de punto de venta.

¿Qué pasa entonces con aquellos beneficiarios de programas sociales de Gobierno que reciben sus apoyos en tarjetas electrónicas? ¿Dónde hacen uso de ese recurso cuando viven en la sierra u otros lugares alejados? Muchos de ellos deben trasladarse a grandes distancias hacia lugares poblados donde haya un cajero o una tienda que reciba sus tarjetas. Algunos optan por intermediarios que cobran comisiones y, al final, el apoyo se diluye en la búsqueda de sacar el dinero de la tarjeta.
Esta falta de conectividad, atenta contra los propósitos mismos del beneficio de estar inscrito en un programa de Gobierno, porque la gente se expone a estafas o asaltos y se dificulta que el recurso completo llegue a sus manos. Si más negocios pudieran instalarse con sistemas de punto de venta en estas zonas remotas, más fácil sería par las personas usar su recurso, beneficiar a los negocios de la comunidad y generar actividad.

La conectividad y el internet satelital juega un papel fundamental en estas zonas a donde no llegan ni los cables ni la fibra óptica. Con internet, hay más tiendas, gasolineras, farmacias y otros negocios que fomentan el comercio y el crecimiento.

Por otro lado, el uso de las tarjetas en puntos de venta, permite un control del uso que se da al beneficio, para analizar el comportamiento de los beneficiarios y ser más efectivos con la ayuda.

En definitiva, un negocio conectado implica más microempresas y personas integradas al comercio formal con la posibilidad de bancarizarse y hacer uso de productos bancarios y financieros que redunden en el crecimiento y beneficio de la población.

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