E-commerce, una revolución en la que todos podríamos ganar.

Como consumidores nos acostumbramos fácilmente a las bondades del comercio electrónico, mediante las cuales podemos acceder a todo lo que queramos, solo picándole a un botón. Pero, ¿cómo beneficia o perjudica a quien tiene un negocio o a quien trabaja en el comercio?

Por muchos años, en el siglo XX, e incluso entrado el siglo XXI, la cadena Sears de tiendas departamentales en Estados Unidos, construyó y dominó el mercado de las ventas por catálogo. A cualquier rincón de la Unión Americana llegaban los catálogos impresos. Bastaba con escoger un producto, apuntarlo en un cupón con un cheque y depositarlo en el correo, para que en unos días llegara a casa o a la oficina de correos el producto soñado.

Entrado el siglo XXI y con el creciente desarrollo de internet, Sears no reparó en que ese medio se convertiría en lo que es hoy. Siguieron confiando en la eficacia de su catálogo puerta a puerta, y hoy están al borde de la quiebra. Amazon «les comió el mandado» y creció basado en la democratización del internet y en un sistema de distribución como el de Sears.

La compra e intercambio de productos y servicios a través del internet ha excedido el tradicional Tienda-Consumidor.

Grandes compañías manufactureras comercializan por ecommerce sus insumos y productos con otras compañías del mundo. Los gobiernos de distintas ciudades ofrecen en línea trámites que hasta hace un par de años requerían a los ciudadanos grandes traslados y esperas. En estas actividades, el internet satelital ha facilitado el acceso en poblaciones o campamentos de trabajo distantes.

De igual manera, el intercambio o compra-venta entre consumidores a través de plataformas como Craiglist, Ebay, Mercado Libre, etc. han diversificado el concepto del comercio como lo teníamos pensado hasta no hace mucho.

Poco a poco nuestras sociedades evolucionan hacia una vida comercial en línea. Esto, que para los consumidores puede resultar una «bendición», significa un dolor de cabeza para las grandes tiendas, centros comerciales y agencias de bienes raíces que ven cerrar aquellas tiendas que los consumidores han dejado de frecuentar por encontrar mejores precios y comodidad a través del internet.

Empleados de tiendas y locatarios se ven obligados a buscar alternativas para atraer al público o migrar hacia una oferta de productos y servicios en línea. En ese sentido, muchas marcas han optado por convertir sus tiendas en espacios de experiencia, donde los clientes prueban los productos y luego los compran en internet.

Una cuestión de confianza en línea.

Los consumidores hoy tenemos muchas formas confiables de pagar por un producto o servicio. A los beneficios de una tarjeta de crédito se suman servicios como Paypal, ApplePay, RapiPago, etc. así como la posibilidad de hacer depósitos a cuenta en múltiples tiendas de conveniencia, como Oxxo, en México.

Y para estar realmente seguros de que nuestra compra será una buena inversión, contamos con las reseñas de otros consumidores que publican fotos y videos de su experiencia. Así, tenemos de primera mano los pulgares arriba o abajo para decidir si hacemos click en el carrito de compra o continuamos nuestra búsqueda.

Accesible para todo el mundo a través de una conexión confiable a internet y un smartphone, el ecommerce es el futuro de los emprendimientos, las microempresas e incluso de los gobiernos.

Please follow and like us:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

FACEBOOK
Twitter
LinkedIn